Cámaras en el viaje de una fotógrafa

Decidir la cámara que llevaré en cada viaje es más difícil que seleccionar la ropa que configurará mi armario durante el tiempo que esté fuera de casa. 

Este año el viaje estival coincidió con mi Luna de Miel, un viaje soñado en el que buena parte del recorrido se iba a realizar en moto. Y, este era uno de los puntos más importantes a la hora de saber qué cámara escoger -además de lentes- así como la mochila que ha transportado todo fuese cual fuese el medio (coche, moto, barco…)

Visitaría parte de España, Francia, Suiza, Austria e Italia. Sería un viaje largo -de aproximadamente un mes- y tenía espacio para coger el equipo que desease pero también quería que fuese el mínimo posible cubriendo las necesidades de cada momento. Sabía que sí o sí dispararía en analógico.

¿Por dónde empezar? Decidí llevarme mi Canon R8 -un cuerpo bastante ligero- donde monté el 24-70mm f/2.8 lo que me permitió tomar imágenes de planos más generales como eran los paisajes pero también albergar imágenes más acotadas como el detalle de la puerta de una casa típica suiza. Además, con semejante objetivo luminoso prescindiría del flash y me centraría en sacar el máximo partido a la luz natural y ambiente que tendría a mi alcance. 

Por otra parte, vino conmigo una Canon EOS 300V con la lente 19-35mm f/3.5-4.5, mi primera cámara con carrete tan sofisticada: SLR, autofoco de 35mm, posibilidad de exposición automática, avance automático de la película y flash. Para esta maravilla que descubrí durante el viaje me hice con un par de carretes de 36 disparos Kodak 200 ISO, aunque con uno me bastó. Fue bastante curioso porque a través de esta máquina pensé mucho cada toma, cada encuadre, cada composición…¡debía ser especial! tanto es así que tardé un par de meses más en completar toda la galería.

Por si fuera poco, en mi mochila también había espacio para la Fujifilm instax mini 9 -que ya tiene unos añitos-. Y, es que en 2022 empecé a confeccionar unos álbumes anuales con las instantáneas que hacía en los momentos más importantes y este viaje era uno de ellos. Me pasó lo mismo, hice una decena de fotos con ella. 

Por si fuera poco, inauguré la década de los treinta a principios de viaje y mi pareja me regaló una Polaroid Now de 3ª generación, sería el modelo que cerraría la lista de cámaras de mi viaje, en total cuatro (si no contamos el teléfono móvil). Unas 2.200 imágenes de todo el trayecto, me parecen pocas si las comparo con las disparadas en un acto largo. Y, entonces ¿con cuántas cámaras viajas tú? 

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